Cuando se habla de investigación se hace referencia al proceso de recopilación de información a fin de alcanzar alguna meta, por ejemplo, la recopilación de información acerca de la fiabilidad y el rendimiento de un vehículo antes de su compra, con la finalidad de aumentar la probabilidad de adquirir un buen rodado. Aplicado al ámbito penal, una investigación está referida al proceso de recopilación de información (o pruebas/evidencias) acerca de un delito para: (1) determinar si el mismo se ha cometido; (2) identificar al autor, (3) aprehenderlo, y (4) proporcionar pruebas para apoyar una condena en el tribunal. Si los tres primeros objetivos son alcanzados con éxito, entonces se puede decir que el delito/hecho ha sido resuelto. Varias otras consecuencias como la recuperación de bienes robados, disuasión para que ciertos individuos no incurran en conductas delictivas, y la satisfacción hacia las víctimas de delitos también han sido asociadas con el proceso.